Todo empezó despacio, sin prisa, algunas voces ya lo empezaron a contar, más para prevenir a sus familiares y amigos, que para advertir al mundo.
En Ocidente nos preparábamos para la llegada de la navidad, en algún noticiario se escuchó sobré la aparición de un nuevo coronavirus parecido al sars, pocos de nosotros podríamos saber lo que se nos venía encima.
Pasadas unas pocas semanas de buenas a primeras llegó la noticia de que se suspendía el año nuevo chino, no sólo eso sí no qué cerraban a cal y canto wuhan una ciudad de más de once millones de personas.
Ante está noticias mí hija y yo casi al unísono dijimos que ése coronovirus era peor de lo que se decía, Casi al mismo tiempo China construyó dos megahospitales para atender a la población de wuhan, cerrado también toda provincia de Hubei.
Tengo que reconocer que yo particularmente pensé que ése virus llegaría a todos o casilos rincones del mundo.
Me equivoqué poco, ya está por todos los continentes del mundo, lo malo es que el mundo a pesar de los adelantos médicos y científicos no está preparado para algo así, tan silencioso, tan dañino, tan invisible, tan mortífero, se aconsejaban que no hacía falta las mascarillas, que con sólo la higiene personal y el lavado de manos tendríamos bastante que tarde o temprano todos los cogeríamos, que era cómo la gripe común.
No sé porque pero mí cerebro sé puso en alerta, empezé a buscar información en internet leyendo las características del nuevo coronavirus y de verdad que a pesar de que algunos se rieron de mí, deciendome que eso no era nada y diciéndome que yo era hipocondríaca, a lo cual yo les decía, aprensiva sí y un rato largo, hipocondríaca no. Lo cierto es que casi nadie valoró la peligrosidad ni la mortalidad que está pandemia está causando en el mundo entero.
Ahora llevamos un mes de cuarentena que lo más seguro es que sé prolongue unas cuantas semanas más, la economía está por los suelos, Europa parece no entiender del todo que la solución es ayudarnos entre todos los países miembros, que esté coronavirus no se va a ir con tanta facilidad, que no se sabe demasiado de él, ni de cómo va a afectar en el futuro.
Nos ha cambiado la vida, ahora la vemos pasar por nuestras ventanas, ya no hay paseos entre amigas, ni charlas de risas, ni café ni vinitos en la cafetería mientras contábamos con lo que haríamos mañana, ahora en el presente procuramos no cruzarnos por el pasillo con los vecinos, toda comunicación a través del wassthath, ya no hay abrazo, ni juegos con los nietos, sólo la pantalla del móvil fría que te devuelve a la vida cuando escuchás la voz y ver las caras de nuestros seres queridos, sí, ésa es la vida que por el momento nos toca vivir.
Mientras tanto los problemas es un suma y sigue, paros masivos, una crisis sanitaria, económica cómo el mundo no a visto porque son todos los países del mundo que tienen ése mismo problema, (por el momento parece que el problema del abastecimiento todavía no lo tenemos, espero que nunca lleguemos a tenerlo)
No supimos ser previsores, no echamos en cuenta lo que realmente pasaba en China ( cuando el río suena, es que agua y piedras lleva) ése refrán siempre me lo decía mí padre, ahora seguimos aguantando el chaparrón, esperando que termine la pesadilla, algunos rezando para que el coronovirus desaparezca al igual que empezó, que sea verdad que con el calor muera, esperando que no se haga más virulento, más poderoso, más dañino, más mortal.
Yo creo que a los contagiados, más bien a algunos con características similares su sistema inmune despertó y tendrá lupus, a otros quizás no les pasé nada y serán ellos los que perpetúen la especie.